Después de más de 30 años sin nuevos tratamientos, la lucha contra la gonorrea acaba de recibir un impulso histórico. La Agencia del Medicamento de Estados Unidos (FDA) ha aprobado casi de forma simultánea dos nuevos antibióticos orales para tratar esta infección de transmisión sexual (ITS): Nuzolvence (zoliflodacina), de la farmacéutica Innoviva, y Blujepa, desarrollado por GSK. La llegada de ambos fármacos se produce en un momento crítico, con un aumento dramático de los casos y por una resistencia creciente a los tratamientos tradicionales. De modo que sí, podemos decir que dos nuevos antibióticos traen esperanza frente a la gonorrea.
Y es que la gonorrea, causada por la bacteria Neisseria gonorrhoeae, afecta cada año a más de 80 millones de personas en todo el mundo. Aunque en muchos casos puede no dar síntomas, si no se trata adecuadamente puede provocar complicaciones graves, como infertilidad, infecciones diseminadas o un mayor riesgo de transmisión del VIH.
Un problema creciente de resistencia
Durante décadas, el tratamiento de la gonorrea ha dependido de cada vez un menor número de antibióticos. En la actualidad, la ceftriaxona es el fármaco más utilizado, pero su eficacia empieza a verse comprometida. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos consideran ya la gonorrea un patógeno prioritario y una amenaza urgente para la salud pública. De hecho, la OMS alerta de que todas las cepas conocidas son resistentes al menos a uno de los medicamentos estándar usados hasta ahora. Y es que el problema de la resistencia a los antibióticos es real.
En este contexto, la aprobación de dos antibióticos con mecanismos de acción distintos supone una noticia especialmente relevante. Ambos tratamientos están indicados para la gonorrea urogenital no complicada y ofrecen la ventaja de administrarse por vía oral, lo que facilita su uso y puede mejorar la adherencia de los pacientes.
Casos al alza en Europa y España

Dos nuevos antibióticos traen esperanza frente a la gonorrea
Las cifras reflejan la magnitud del problema. En Estados Unidos, los casos de gonorrea descendieron ligeramente en 2023 por segundo año consecutivo, hasta los 600.000 casos anuales, según el CDC. Sin embargo, la tendencia es muy distinta en Europa.
El Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) notificó en 2023 un récord de casi 97.000 casos, un 31 % más que el año anterior y la cifra más alta desde 2009. Países como España, Irlanda, Luxemburgo o Islandia presentan algunas de las tasas más elevadas, y el Reino Unido ha iniciado incluso programas de vacunación dirigidos a poblaciones de alto riesgo, una medida pionera a nivel mundial.
En España, el aumento ha sido especialmente acusado. Según el Ministerio de Sanidad, en 2024 se notificaron 37.257 casos, lo que supone que en solo una década los contagios se han multiplicado por ocho. Comunidades como Cataluña, Madrid o el País Vasco registran las incidencias más altas, mientras que otras regiones presentan cifras mucho menores.
Más tratamiento, pero también más prevención
La llegada de nuevos antibióticos es una excelente noticia, pero no es una solución mágica. El uso responsable de estos fármacos será clave para evitar que la bacteria desarrolle resistencias, como ya ha pasado con otros antibióticos. Al mismo tiempo, se refuerza la necesidad de prevención, diagnóstico precoz y educación sexual, especialmente entre los grupos más afectados.
La gonorrea vuelve a recordarnos que las infecciones del pasado no están derrotadas. Sin embargo, la ciencia demuestra que, incluso tras décadas de estancamiento, todavía es posible avanzar y recuperar terreno frente a una amenaza silenciosa pero persistente.
Fuente: TheObjective
Autor: CArlos del Fresno, @arlosdel






