La luz ultravioleta (UV) se usa a menudo como técnica de desinfección. De hecho, en algunos países, antes de transfundir sangre o plaquetas a un paciente, se tratan con luz UV y riboflavina, también conocida como vitamina B2. Este procedimiento, llamado proceso Mirasol, sirve para inactivar virus, bacterias y parásitos, ya que daña su material genético e impide que se reproduzcan. Lo bueno viene ahora. Un grupo de investigadores propone aplicar esta misma idea a las células tumorales para generar una vacuna, ayudando así al sistema inmunitario a combatir el cáncer. De modo que la luz ultravioleta y vitaminas contribuyen a una nueva vacuna frente al cáncer.
La idea es convertir células cancerosas en “zombis” inofensivos
La propuesta consiste en extraer células del propio tumor de un paciente, tratarlas con riboflavina y luz UV para inactivarlas. Después, reintroducirlas al paciente como una especie de vacuna personalizada. Las células quedarían “inactivadas pero intactas”, con lo que no podrían dividirse ni formar nuevos tumores, pero conservarían sus características externas.
El objetivo es que el sistema inmunitario reconozca esas células tratadas como una amenaza y aprenda a atacar al cáncer real que aún pueda quedar en el cuerpo. La idea es que esta vacuna frene o evite las recaídas”.
Un elemento importante es que, a diferencia de otras vacunas contra el cáncer, que suelen incluir solo unas pocas proteínas específicas, esta estrategia usa células tumorales completas. Eso significa que el sistema inmunitario se expone a todos los llamados neoantígenos. Es decir, proteínas nuevas que aparecen en las células cancerosas y que no existen en las células sanas. En principio, esta es una ventaja clave.

Luz ultravioleta y vitaminas contribuyen a una nueva vacuna frente al cáncer
Tenemos que ser cautos, el cáncer es complicado
Aunque la idea suena bien, tenemos que ser cautos. Los intentos de crear vacunas con células cancerosas completas llevan más de medio siglo, y hasta ahora han fracasado en los ensayos clínicos con humanos. Según los críticos, incluso si la vacuna logra activar al sistema inmunitario, los tumores tienen múltiples formas de bloquear o debilitar esa respuesta. Además, los resultados obtenidos hasta ahora en animales no garantizan que el método funcione en personas.
Para despejar estas dudas, se va a iniciar un ensayo clínico de fase 1 en California con pacientes con cáncer de ovario que han sufrido una recaída. Tras extirpar quirúrgicamente los tumores, los investigadores tratarán las células cancerosas con luz UV y riboflavina. Estas muestras se mezclarán con un adyuvante que estimula el sistema inmunitario y se administrarán tres dosis de la vacuna personalizada.
El estudio evaluará principalmente la seguridad del tratamiento y si logra provocar una respuesta inmune medible.
¿Un nuevo comienzo para una vieja idea?
Esta idea trata de una aproximación que otros grupos también están explorando, aunque con variantes. Por ejemplo, se están incluso usando líneas celulares tumorales estándar en lugar de células del propio paciente, lo que permitiría disponer de vacunas “listas para usar”.
Aunque el camino es incierto, si esta apuesta da resultado, una tecnología pensada originalmente para proteger la sangre donada podría abrir una nueva vía en la lucha contra el cáncer.
Fuente: Science
Autor: CArlos del Fresno, @arlosdel






