A finales del año 2022 surgió un brote de hepatitis de origen desconocido, que afectaba especialmente a niños. Veníamos de empezar a superar la pandemia de COVID-19, y hablar de una infección de origen desconocido, sonaba… demasiado familiar. Aquel brote no llegó a descontrolarse, aunque nos asustó. Lo cierto es que ya no nos acordamos de la hepatitis pediátrica de origen desconocido. Pero la ciencia no para, y nosotros hemos seguido explorando esta infección. Estudiando pacientes del Hospital la Paz, hemos logrado identificar una marca en sangre que permite identifica a esta infección. Y es que ya no nos no nos acordamos de la hepatitis pediátrica de origen desconocido, pero no sabemos si necesitaremos detectarla en el futuro.
Origen del brote
En 2022 se reportaron en distintos países casos de hepatitis aguda en niños sin una causa clara, lo que ha generó preocupación a nivel mundial. En ese momento iniciamos estudio, con el que buscamos entender mejor esta enfermedad, conocida como hepatitis aguda pediátrica de causa desconocida (PAHUA, por sus siglas en inglés). Nuestro objetivo era encontrar pistas en el sistema inmunológico que ayudaran a diagnosticarla de la forma más rápida y precisa posible.

Ya no nos acordamos de la hepatitis pediátrica
Diseño del estudio
En este trabajo se analizaron muestras de sangre de 24 niños con PAHUA, 6 con hepatitis autoinmune y 13 niños sanos. La idea era buscar marcadores específicos de a PAHUA, y por ello, utilizamos otro tipo de hepatitis para poder comparar. Estudiamos distintos componentes del sistema inmunológico y cómo respondían las células sanguíneas ante ciertos estímulos en el laboratorio.
Los resultados mostraron que muchos niños con PAHUA presentaban problemas gastrointestinales y daño hepático antes de que apareciera la ictericia (coloración amarilla de la piel). Además, más de la mitad desarrollaron una falla hepática grave. Aunque en algunos casos se detectó adenovirus, este solo estaba presente en una minoría, lo que hacía poco probable que fuera el causante principal. También se encontraron anticuerpos contra el virus SARS-CoV-2, pero al igual que en los individuos sanos y en la hepatitis autoinmune, lo que sugería una exposición previa común. Pero esto no explicaba esta rara hepatitis.
Encontramos una firma específica en sangre
Visto que la presencia de otros virus no explicaba esta extraña hepatitis, los resultados más destacados fueron que los niños con PAHUA tenían un perfil inmunológico muy distinto al de los otros grupos. En particular, dos proteínas presentes en la sangre, llamadas Galecinta-9 y Tim-3, mostraron un gran potencial para diferenciar a estos pacientes de los que no tienen la enfermedad. Estos resultados podrían abrir la puerta a un método diagnóstico más preciso y menos invasivo.
Si bien, aunque el estudio se hizo con pocos pacientes, los resultados aportan información valiosa que puede ayudar a detectar esta misteriosa hepatitis infantil de manera más temprana y fiable.
De modo que casi tres años después del brote, tenemos una forma de detectar esta enfermedad. Esperemos no necesitarlo, pero por si acaso, ahora tenemos una herramienta. Y es que ya no nos acordamos de la hepatitis pediátrica de origen desconocido. Pero los investigadores, no paramos de seguir queriendo saber.
Fuente: Frontiers in Immunology
Autor: CArlos del Fresno, @arlosdel






