Casi siempre que pensamos en bacterias, nos viene a la cabeza cosas como infección, antibióticos, fiebre o incluso pus. Si bien, ya alguna vez hemos comentado que en realidad, si hablamos de números, nuestro cuerpo es más bacteriano que humano. Y es que se calcula que nuestro cuerpo está compuesto de 10 veces más bacterias que células humanas. Pero hoy quiero hablar de otro tipo de “bacteria”. Y lo pongo entre comillas porque ya no son bacterias, pero alguna vez lo fueron. Se trata de las mitocondrias. Las mitocondrias están dentro de todas y cada una de nuestras células. Y es que se trata de la maquinaria que hace que nuestras células generen energía. Pues bien, al inicio de la vida, las mitocondrias eran bacterias. De modo que podemos decir que nuestras células están llenas de bacterias.
La teoría endosimbionte para explicar que nuestras células están llenas de bacterias
Menudo palabro, ¿no? Endosimbionte. Se refiere a aquello que vive dentro de otro organismo, manteniéndose vivo. Esta es la teoría que postula que nuestras mitocondrias son bacterias que entraron dentro de células, encontrando un equilibrio. No es muy difícil pensar que estando en el interior celular, esas bacterias estaban “calentitas”. O a menos seguras. ¿Y qué obtenía la célula a cambio de mantener dentro otro organismo viviente? Nutrientes y energía. Y desde ahí, la evolución hizo que esa relación se fuera haciendo cada vez más sofisticada, hasta llegar a nuestros días.

Nuestras células están llenas de bacterias
Ahora sabemos que las membranas internas de esas bacterias primitivas contienen las proteínas responsables de generar energía. Si bien, aún existe material genético dentro de esas bacterias, el ADN mitocondrial. Y lo fascinante es que, a pesar de ya “nos conocemos”, ese ADN puede aún reconocerse como extraño y generar respuestas inflamatorias.
¿Y todo esto, para qué?
Bueno, por un lado, para quizá no creernos tan “superiores” a veces, y considerar de dónde venimos y de qué estamos hechos. Especialmente en estos tiempos de cambios globales tan importantes, y ahora estoy mirando a Estados Unidos.
Pero hay un impacto en medicina de estos conocimientos. Conocer en profundidad cómo funcionan esas bacterias originales nos puede ayudar a encontrar remedios a numerosas enfermedades. Y es que sabemos que la disfunción de las mitocondrias se relaciona con alteraciones metabólicas e incluso enfermedades neurodegenerativas. Por ello, conocer cómo funcionan y evolucionaron puede ofrecer pistas clave para desarrollar terapias innovadoras.
Autor: CArlos del Fresno, @arlosdel






