Controladores de élite del VIH

Novedades sobre los controladores de élite del VIH

No nos olvidemos de otras infecciones

 

Últimamente hablamos mucho de anticuerpos y PCR relacionado con la COVID-19 causada por el coronavirus SARS-CoV-2. Sin embargo, la generación de anticuerpos en respuesta a infecciones virales, o la detección de estas infecciones mediante PCR no es algo nuevo. Existe un campo donde estos dos aspectos son bien conocidos desde hace tiempo: la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana VIH, causante del Síndrome de inmunodeficiencia adquirida, SIDA. En este post, os quiero hablar de un importante descubrimiento en este campo. En concreto, sobre los controladores de élite del VIH. Y es que a pesar de lo presente que está la actual pandemia en estos días, no debemos olvidar otras infecciones y enfermedades.

 

Controladores de élite del VIH

 

El virus VIH puede encontrarse en dos formas en el organismo. Por una parte, puede estar en forma de virus infectivo, el cual se detecta en muestras de sangre mediante PCR. En estos casos, está indicada la terapia con antiretrovirales, cuya función es evitar la multiplicación del virus.

 

Por otra parte, el virus puede “introducirse” en el genoma de nuestras propias células, en el proceso conocido como integración. En este caso, hablamos de provirus. En este caso, es necesario realizar la PCR desde el ADN del paciente, donde se encuentran los provirus. Pues bien, existe una proporción muy pequeña de personas infectadas con VIH que, aunque no reciben tratamiento con antiretrovirales, nunca presentan virus circulantes, a pesar de tener provirus. Se calcula que sólo el 0,5% de pacientes infectados se encuentran en esta situación y son los llamados controladores de élite del VIH.

 

Si llegáramos a entender cómo logran controlar al VIH en forma de provirus, se podría intentar diseñar una terapia que consiguiera hacer controladores de élite a todo aquel que se infecte. La buena noticia es que un reciente artículo en la prestigiosa revista Nature, ahonda en los mecanismos que pueden explicar este proceso. Veamos en qué consiste.

 

Los provirus de los controladores de élite están en “desiertos genéticos”

 

Los investigadores de este trabajo han descubierto que los provirus de los controladores de élite se encuentran en zonas del genoma distintas a aquellas personas que desarrollan virus circulantes. Esas zonas se caracterizan por una baja actividad. En este sentido, no todo nuestro ADN es igualmente activo. Existen zonas con mucha actividad que son responsables de procesos activos como por ejemplo, la producción de proteínas. Pero existen otras zonas que se consideran “desiertos genéticos”, porque apenas tienen actividad. De hecho, existen investigaciones que tratan de entender por qué tenemos esas regiones en nuestro ADN.

 

El gran hallazgo de este trabajo es comprobar que los provirus de los controladores de élite se encuentran en estas zonas “desérticas”. Esto nos lleva a la conclusión de que la diferencia en estos pacientes no es la cantidad de provirus que tienen, sino la calidad de los mismos. Tenemos que entender que en este caso, la calidad se refiere a dónde se encuentran dentro del ADN del paciente.

 

Implicación de encontrar provirus en desiertos genéticos

 

Estos resultados tienen, al menos, dos importantes implicaciones. Por un lado, como comentaba, puede suponer cambiar el paradigma actual que dice “a más provirus, peor pronóstico”. Según este trabajo, puede que esta idea no sea del todo cierta. Lo que tendríamos que decir sería “a más provirus en zonas activas, peor pronóstico”. De modo que en el futuro, será importante saber dónde se encuentran los provirus.

 

Pero por otro lado, este hallazgo abre la posibilidad a intentar entender porqué y cómo esos provirus se colocan en los “desiertos genéticos”. Si lográramos conocer el detalle de este proceso… ¿podría suponer el inicio de una nueva terapia contra el VIH? ¿Llegaríamos a curar la infección? Veremos. De momento, es una nueva puerta que la investigación ha abierto en este sentido.

 

 

Autor: Dr. CArlos del Fresno Sánchez; @arlosdel