Corazón de cerdo infectado

En un artículo anterior, hablamos sobre un avance impresionante para la ciencia en lo que se refiere al trasplante de órganos: se había trasplantado un corazón de cerdo a una persona. Esto podía sonar raro, pero lo realmente increíble era cómo las modificaciones genéticas realizadas en el cerdo parecían permitir que el corazón funcionara en el pecho de una persona.

Sin embargo, algo no fue del todo bien. El paciente trasplantado falleció recientemente, sólo dos meses tras haberse realizado el trasplante. ¿Qué había pasado? El corazón latía y bombeaba sin problema al poco de trasplantarse. Pues bien, parece que el corazón del cerdo estaba infectado por un virus que ha podido ser la causa del fracaso del trasplante. Un citomegalovirus de cerdo.

Corazón de cerdo infectado

Corazón de cerdo infectado

¿Puede un virus de cerdo infectar a un humano?

Esta es la gran pregunta que se hacen ahora los investigadores. La respuesta inicial es que no. El citomegalovirus de cerdo no puede (en principio) infectar a células que no sean de cerdo.

De hecho, antes de realizar el trasplante del que hablamos, se realizó el mismo tipo de operación en monos, trasplantando corazones de cerdos. Se observó que, si el corazón estaba infectado con citomegalovirus, se rechazaba en un par de semanas. Si el corazón estaba “limpio” de virus, el trasplante funcionaba más de medio año. Lo interesante es que, al analizar esos corazones infectados, sólo se encontraba citomegalovirus de cerdo en el corazón, pero no en ningún otro órgano del mono. Lo que indicaba que el virus de cerdo sólo infectaba células de cerdo Eso sí, la cantidad de virus que portaban los corazones infectados era enorme.

Entonces, ¿por qué ha fallado el trasplante? La respuesta puede que sea la inmunosupresión. Veamos qué es esto.

Inmunosupresión en un corazón de cerdo infectado

En el ámbito de los trasplantes, esta palabra es fundamental. Cuando se trasplanta un órgano, la principal preocupación es evitar que el sistema inmune del receptor, sus defensas, no “luchen” contra el órgano trasplantado. Y es que a pesar de que siempre se busca la máxima compatibilidad entre donante y receptor, el reconocimiento de un órgano nuevo siempre puede generar una respuesta inmune. Pensemos que no deja de ser meter un cuerpo extraño en el cuerpo.

Pues bien, los receptores de órganos reciben una medicación que suprime, que frena su sistema inmunológico para que facilite la aceptación del órgano trasplantado. Esto es la inmunosupresión ¿Qué parece que ha podido ocurrir? Al meter un corazón de cerdo infectado con citomegalovirus en un cuerpo con el sistema inmunológico frenado (inmunosuprimido), el virus ha podido crecer sin control, infectado a otras células. Eso sí, a otras células de cerdo. Y las únicas células de cerdo que había en el cuerpo de este paciente eran las del corazón.

No necesariamente tiene que ser una mala noticia

No, no se trata de un chiste de humor negro. Como he comentado, la mayor preocupación en los trasplantes es la inmunosupresión. Y esto no parece haber fallado en este caso. Si el fallo ha sido una infección, la solución es aparentemente sencilla: evitarla. En teoría, el cerdo modificado genéticamente debería estar libre de virus, según la compañía que los generó. Pero algo falló. El resultado de esta operación, devastador para el paciente, no deja de ser un pequeño paso atrás para tomar impulso y seguir en esta línea de investigación.

La conclusión sería que es fundamental asegurar la esterilidad de los órganos trasplantados de origen animal. Se deben testar estos animales a la mayor profundidad posible, utilizando las técnicas más precisas a disposición de los investigadores. En cualquier caso, no debemos olvidar que el paciente estaba realmente muy grave antes del trasplante, y, aunque el virus esté ahí, no puede atribuirse al 100% la causa de la muerte. Eso sí, que no ayudó, parece claro.

Y no olvidemos algo fundamental. Este paciente era eso, un paciente, no un experimento. Este tipo de terapias son siempre dramáticas para pacientes y doctores. Pero siempre bajo la supervisión y aprobación de los comités de ética correspondientes, y con el único y último objetivo de salvar la vida del paciente. Todo lo que se aprenda, además, bienvenido sea.

La importancia del error y la discusión

He elaborado esta noticia porque me parece muy interesante para reforzar lo importante de la discusión en ciencia, algo de lo que ya escribí en su momento. En ciencia, nunca debemos creernos con la verdad absoluta, por impresionantes que parezcan nuestros descubrimientos. Siempre tenemos que estar abiertos a que alguien ratifique nuestros resultados, a probar, a equivocarnos, a aprender de esos errores y volver a probar.

 

Fuente: MIT

Autor: CArlos del Fresno, @arlosdel