¿Bacterias para combatir las ETS?

Las enfermedades de transmisión sexual (ETS) están causadas por microorganismos que producen una serie de síntomas y complicaciones en el organismo en el que se multiplican. Sin embargo, en nuestra piel convive una diversidad de microorganismos que se conoce comúnmente como microbiota o microbioma de la piel. La composición de este estos microecosistemas es fundamental para nuestra salud. Así, se conoce que la composición bacteriana de la boca está relacionada con una mayor o menor propensión de tener caries, nuestra flora bacteriana intestinal interviene en la correcta digestión de los alimentos que tomamos, etc. Es interesante que la microbiota varia de unas personas a otras y estas diferencias pueden influir en determinadas patologías. De hecho, esta diferencia es tan clara que hay estudios dirigidos a la identificación forense de personas a través de la composición microbiana. Actualmente, la hipótesis que se plantea es que las bacterias comensales podrían protegernos pasivamente por competición por el espacio con microorganismos patógenos o facilitando una respuesta inmune eficaz frente a los invasores.

En un reciente estudio publicado en la revista mBio, un grupo de investigadores dirigidos por Stanley Spinola, profesor del Departamento de Microbiología e Inmunología dela  Facultad de Medicina de la Universidad de Indianapolis,  han demostrado que el microbioma de la piel puede ayudar a reducir la transmisión del chacroide, una ETS muy común en los países en desarrollo. Es causada por un microorganismo llamado Haemophilus ducreyi que provoca la aparición de llagas con una base eritematosa en los genitales denominadas chancros, y que a diferencia con la sífilis son dolorosas. Estas llagas progresan hacia una ulceración dolorosa de la piel que cursa con linfadenopatía asociada. La infección con esta bacteria está relacionada con un mayor riesgo de contagio por VIH, de manera similar a como sucede con infecciones por otras ETS como gonorrea o sífilis. Además, la infección por esta bacteria es una de las principales causas úlceras de la piel en niños de países en desarrollo. En este estudio, por primera vez se hace un análisis prospectivo que demuestra que la composición microbiana de la piel puede influir en el establecimiento de una infección de transmisión sexual (ITS).

Lo que han encontrado los investigadores que hay personas que resuelven de manera natural las infecciones provocadas por H. ducreyi. Lo interesante es que los microbiomas de la piel de estas personas son altamente similares. Por otro lado, la microbiota de las personas en las cuales la ETS progresía hacia la formación de abscesos es completamente diferente antes de que se produzca la infección. Sin embargo, cuando la infección avanza la microbiota evoluciona hacia una composición determinada. Estos datos llevan a pensar en que  composición microbiana que lleva a la resolución de la enfermedad, podría contribuir a ayudar a nuestro sistema inmunológico para acabar con la infección. Si esto fuera así podrían ser utilizadas como probióticos para prevenir infecciones por esta y otras ETS, como sucede con el trasplante fecal que se realiza como tratamiento de algunas afecciones intestinales. Por otro lado, el microbioma serviría para conocer el riesgo de las personas a sufrir estas enfermedades.

Los investigadores llegaron a estas conclusiones tras el análisis del microbioma de la piel de ocho personas antes, durante y después de la inoculación con H. ducreyi  en el brazo. Los investigadores agruparon los individuos según la respuesta que se producía frente a la bacteria (aquellos que resolvían la infección de otros que desarrollaban úlceras) y estudiaron la microbiota de su piel. Tras compararlas, se llegó a la estos interesantes resultados descrita más arriba.

La cuestión que queda por resolver es si el microbioma que está presente en personas que resuelven la infección lo hace por un mecanismo de competición o si realmente sirven para “educar” al sistema inmune innato y que este sea capaz de eliminar los microorganismos patógenos que colonizan nuestra piel. En este sentido, estudios que ya están en marcha ayudaran a responder a esta y otras preguntas que aún quedan por resolver. Suceda de una u otra forma, este hallazgo abre es la posibilidad de manipular la microbiota de la piel como sistema para evitar un diverso número de enfermedades de transmisión sexual.

Artículos relacionados: El preservativo, el mejor amigo para evitar ITS, Descubrimiento de un componente de gonorrea que activa el sistema inmune

 Artículo científico original: mBio

Dr. Enrique Álvarez Gómez

  1. Miguel

    Un artículo muy interesante, te recomiendo que visites http://www.homin-itn.eu/

    Es la Web de un Proyecto Europeo que precisamente estudia la interacción de los microorganismos con el sistema inmune de su hospedador. También existen varios grupos en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa donde están viendo que la simple diferencia entre la microbiota de unos animales y otros puede afectar a cosas tan dispares como su tendencia a la obesidad, pero por supuesto que esta microbiota “entrena” y “educa” a nuestro sistema inmune.

    Gracias por las publicaciones. Un saludo

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